La dieta en la galería de los homínidos

Ayudado por una experta en nutrición y paleontología os voy a describir los menús que disfrutamos en la galería de los homínidos del Museo de la Evolución, que conste que pese a lo que parezca son muy equilibrados para nuestro tamaño, aunque pudiera parecer lo contrario por la descripción de algunos de ellos. Y no son muy caros, ahora que los sapiens os encontráis en crisis, solo tenéis que salir a cazar y recolectar, aunque no sé si lo primero ahora mismo está muy bien visto, para nosotros es necesario para la supervivencia.
Como os podéis imaginar Lucy, junto con Mrs. Ples y Cascanueces (las dos primeras Australophitecus, y el tercero un Paranthropus) tienen una dieta vegetariana, aunque a este último le gustan mucho las partes duras. Su menú es el siguiente:
Virutas de mandioca
Ensalada de hojas de acacia
Gusanos en Papillote
Caracoles de tierra en su jugo
Crujiente de termitas
Macedonia de frutas
Nueces en su cáscara al aire africano
Degustación de carroña de gacela al aroma de tres días

Como os podéis imaginar en cuanto el género homo se ubicó sobre el planeta Tierra, el menú cambió ligeramente, ya desde el Habilis, hasta el Ergaster o el Antecessor, y por supuesto el Heidelbergensis. Así que desde hace un millón de años la dieta fue cambiando ligeramente, y estos son los platos que tenemos, que conste que yo no soy caníbal, pero como todos conocéis el Antecessor lo era, así que tenemos que mantener en algo su alimentación, pero no os preocupéis los visitantes del Museo, poco a poco vamos moderando sus apetitos. Y ya introdujimos la carne, algo tan necesario que fue aumentando nuestra capacidad craneal y también nuestro colesterol. El homo Georgicus de la galería también se suma a este festín.
Sesos de vecino
Hígado de paisano con frutos de la tierra
Jamón de gamo macerado al sol
Patitas de rinoceronte al aroma de tomillo
Ensalada de avellanas y bellotas con salsa de escaramujo
Frescura de frutas del bosque
Tuétano de caballo sobre lecho de brotes tiernos
Carpaccio de perretxico
Huevos estrellados de avutarda

Hace 300.000 años los neandertales poblaron parte de Europa y también sus costas, fueron ellos los que introdujeron el pescado en la dieta, y también los alimentos cocidos, porque utilizaron mucho más el fuego. Los sapiens mientras tanto en África no le decían que no a esta dieta, en la galería sin embargo el Rodhesiensis es más exquisito.
Compota de moras “achuchas”
Crudités de hongos con aire de romero
Bocadito de sesos de cervatillo
Flanecitos de grasa de bisonte
Costillas de potro despeñado
Solomillo de bisonte fileteado al bifaz
Cecina de león de las cavernas
Espuma de castañas con flores silvestres

Como os podéis imaginar, ya que vosotros formáis parte de la misma especie, cuando los sapiens ocuparon casi todo el territorio, las dietas fueron más amplias y versátiles, sobre todo gracias a sus mejores técnicas. Este es parte del menú de hace 40.000 años que toma, y que el resto picamos encantados.
Mejillones y tortuga a la plancha
Lengua de abuelo al Sidrón
Consomé de huesos de yegüa
Ahumado de bisonte al brezo
Entrecot de rinoceronte lanudo
Ensalada templada de brotes verdes con nueces y arándanos
Gélido de reno al aroma de líquenes
Sorpresa de fresas
Como veis, nos damos un auténtico banquete, no nos preocupamos lo más mínimo del ácido úrico, ni de los triglicéridos y mucho menos de la glucosa y el colesterol, pero en nuestra defensa os puedo aseguras que quemamos casi todas las grasas que consumimos, por nuestro continuo ejercicio, eso sí, nos comienza a preocupar que desde que estamos en el Museo nos movemos menos, y salvo el chill out de los lunes nos queda poco tiempo de esparcimiento, por eso vamos a ver si mejoramos esa dieta y la adaptamos a la mediterránea, creo que será mejor para todo.

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Simios que se hacen la cama

Aunque algunos sapiens se quejan de ello, los humanos no sois los únicos que os hacéis la cama a diario.

Recientemente,  un grupo de investigadores ha publicado un estudio sobre la complejidad de los nidos que los orangutanes construyen para pasar la noche de forma confortable y segura. Estas pequeñas obras de “ingeniería” primate implican importantes habilidades cognitivas. Estos simios construyen sus nidos, que tienen forma ovalada, en las copas de los árboles con diferentes ramas y hojas de una manera muy eficiente. No solo porque resultan muy confortables sino también por su gran solidez. Es importante recordar que los orangutanes pueden llegar a pesar 90 kg y que las hembras comparten el nido con sus crías, así que necesitan una cama muy estable.

Nuestros primos orangutanes usan  ramas gruesas a modo de andamio, que después rellenan con  ramas más finas, consiguiendo que su cama sea más cómoda y mullida. Pero además, las ramas utilizadas para la estructura y el revestimiento interior del nido no solo son de distinto tamaño, sino que los orangutanes las rompen de manera diferente: por la mitad las gruesas y en muchos trozos las pequeñas.  A los sapiens no solo les ha sorprendido lo bien diseñados que están,  sino el poco tiempo que emplean para hacerlos, no más de cinco minutos.

Pero los orangutanes no son los únicos que se preparan un lugar cómodo para dormir de forma temporal, también chimpancés y gorilas construyen nidos que usan solo uno o dos días ya que son nómadas. Los chimpancés lo hacen en las copas de los árboles y los gorilas en el suelo. Hace ya muchos años que los humanos observaron esta conducta y el famoso primatólogo español Jordi Sabater Pi, uno de los pioneros en el estudio del uso de herramientas en primates, escribió un libro sobre ello: Etología de la vivienda humana: de los nidos de gorilas y chimpancés a la vivienda humana. 

Estudios posteriores han encontrado, para su sorpresa, que incluso en lugares donde hay predadores, algunos chimpancés eligen dormir en el suelo, lo que podría dar pistas sobre cuándo los primeros homínidos dejaron de dormir en los árboles. Algunos científicos creen que, como los chimpancés, los primeros homínidos podrían haber dormido en el suelo a pesar de la presencia de depredadores y sin el uso del fuego.

Aunque dormir en los árboles proporciona ventajas como la protección ante depredadores o mantener la temperatura, dormir en el suelo supondría poder conciliar un sueño más profundo (nuestro cerebro no tendría que permanecer alerta para evitar caernos). Este sueño más profundo permitiría pasar más noches en sueño REM, lo cual es importante para la consolidación de la memoria y la cognición. Pero de momento solo hay teorías y muchas incógnitas.

 

These feet are made for walking

Últimamente los sapiens que nos visitan en la galería de los homínidos prestan más atención de la habitual a nuestros pies. La razón es que los investigadores han encontrado nuevas evidencias sobre el origen del bipedismo.

fosil pie 3,4 millones años

THE CLEVELAND MUSEUM OF NATURAL HISTORY / YOHANNES HAISE-SELASSIE

Un equipo de investigadores encontró los restos fosilizados de un pie de 3,4 millones de años en Etiopía. Como ya sabéis, este es precisamente el escenario en el que vivimos los de mi especie, Australopithecus afarensis,  que nos desplazábamos de manera bípeda. Sin embargo,  parece que el dueño de este nuevo fósil,  con el que coexistimos,  se desplazaba sobre dos pies de una manera bastante más torpe, siendo incapaz de recorrer largas distancias en esta posición,  lo que puede indicar que sería más arborícola que terrestre. La articulación entre metatarsianos y falanges del pie muestra que podría estar adaptado a algún tipo de bipedismo. Sin embargo, mientras que mi dedo gordo del pie está alineado con el resto de dedos (lo que nos facilita la marcha bípeda), su dedo gordo es oponible, como por ejemplo el de chimpancés y gorilas, lo que les ayuda a agarrarse a las ramas de los árboles. Digamos que, si echásemos una carrera, una Australopithecus como yo le ganaría “de calle”.

Este tipo de pie se parece más al de nuestro amigo Ardi (Ardiphitecus ramidus) que, sin embargo,  vivió un millón de años antes que nosotros y podría tratarse de un descendiente suyo, pero de momento los investigadores no cuentan con suficiente material como para atribuirlo a un género o a una especie.

Además de aportar evidencia sobre la anatomía del pie en los ancestros humanos, este descubrimiento es importante porque confirma que nuestra evolución  no fue un proceso lineal, con un único linaje en cada momento, sino con varios linajes conviviendo en una misma época y en una misma región.

Pero además, estos días, se ha publicado otro estudio que trata de averiguar en qué condiciones nos pusimos de pie por primera vez. Estudiaron a un grupo de chimpancés en libertad en distintas situaciones, proporcionándoles diferentes tipos de nueces y herramientas de piedra (que usan para abrirlas). Lo que los investigadores observaron fue que los chimpancés caminaban de manera erguida con mucha mayor frecuencia cuando  el alimento era poco habitual  y había una alta competición. Es decir, cuando disponían de nueces de cola (un alimento mucho menos frecuente para ellos) las transportaban caminando sobre dos patas con mucha más frecuencia que cuando las nueces eran de palma (un alimento que encuentran habitualmente). El motivo de desplazarse así es que de este modo pueden  transportar un mayor número de alimentos ayudándose de las manos y llevarlos  a buen recaudo. También aumentó su desplazamiento sobre dos patas  cuando tenían que competir con otros individuos por el alimento.

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Los resultados han llevado a los investigadores a pensar que este interés por acumular recursos podría ser el origen del bipedismo, aunque otros sapiens creen que existieron otras muchas razones. Caminar sobre dos pies nos permitió tener una visión mayor del entorno para detectar a los depredadores, una menor exposición a la radiación solar, ahorrar energía en desplazamientos largos, y transportar no solo comida, sino también armas. Mientras, nosotros  en la galería, creemos que hubiese sido una pena que Miguelón no hubiera tenido las manos libres para twittear…

Rafa

En la galería de los homínidos nos gusta el tenis. Quizá más al rodhesiensis y al antecessor que tienen unos brazos descomunales que ni el mismísimo Nola Djokovic se atrevería a reirse sus gracias. Pero nos gusta el tenis porque con nosotros está Rafa. Rafa tiene un húmero impresionante que nos cuenta muchas cosas sobre el Homo antecessor y nos advierte que quizá puede ser un homínido desconocido.
He pedido a uno de los sapiens más listos que conozco, y que es codirector de los yacimientos de Atapuerca y director del CENIEH, el centro de investigación sobre la evolución humana que está al lado de mi casa, el Museo de la Evolución, que nos cuente cosas sobre Rafa, y transcribimos lo que ha escrito en el Periódico de Atapuerca, nuestro periódico, ¡claro!, que por cierto podéis encontrar en www.atapuerca.org
“Durante la primera década del siglo XXI, el yacimiento de la cueva de la Gran Dolina nos ha seguido ofreciendo numerosos tesoros científicos. El nivel TD6 de este fabuloso lugar se volvió a mostrar pródigo en hallazgos de la especie Homo antecessor, un aperitivo de lo que nos espera cuando este nivel se excave en toda su extensión. Entre los restos más significativos hallados en estos últimos años destacan dos húmeros, uno de ellos infantil y el otro perteneciente a un adulto muy joven. Los dos húmeros muestran signos inequívocos del proceso de canibalismo que tuvo lugar en la cueva hace 900.000 años. El húmero del adulto fue quebrado con un golpe certero para obtener la médula, que le produjo una típica rotura en espiral de un hueso fresco. El impacto y un trocito de hueso que quedó adherido a la diáfisis aún se aprecian a simple vista. Las marcas de corte para extraer las masas musculares son numerosas y espectaculares.
Además, los dos cóndilos de la epífisis distal, donde se insertan numerosos músculos que permiten flexionar el brazo y los dedos, fueron destrozados a golpes para separar esas masas musculares. La escena se me antoja dantesca y más si añadimos la muerte del individuo infantil, que no tendría más de 5 años. Pero así era la vida en el pasado. Los humanos actuales tampoco hemos cambiado tanto y nada me resulta sorprendente.
A pesar de los daños, aún es posible estudiar varios de los caracteres anatómicos, que nos permiten seguir explorando la posición filogenética de Homo antecessor. El húmero adulto corresponde a un brazo izquierdo. Es muy robusto y presenta inserciones musculares muy desarrolladas. Sin duda, el brazo de este joven adulto fue tan potente como el de nuestro Rafa Nadal; de ahí el nombre con el que hemos querido bautizar el fósil, y que también quiere ser un guiño a los enormes éxitos del deporte español. No podemos determinar si este húmero era de un hombre o de una mujer. Las dimensiones no son concluyentes; pero este detalle no es importante.

El húmero RAFA pasará a la historia de la evolución humana con todos los honores. El estudio de los rasgos anatómicos de la epífisis distal de los húmeros es sorprendente. Esos rasgos nos dicen que la especie Homo antecessor está sin duda relacionada con los homínidos de la Sima de los Huesos de Atapuerca y con los neandertales. Estos caracteres anatómicos se suman a otros rasgos encontrados en los dientes y en el cráneo, que
también aparecen en los neandertales. La conclusión nos llevaría de inmediato a plantear que Homo antecessor tuvo una relación directa con los neandertales, como propusimos en 1997. Volveríamos así a considerar que la especie de la Gran Dolina es el ancestro común de los neandertales y de los humanos modernos, una hipótesis que fue rechazada
frontalmente por nuestros colegas. Sin embargo, existen explicaciones alternativas. Los supuestos rasgos neandertales
de Homo antecessor podrían ser caracteres anatómicos que aparecieron hace tal vez un millón de años en un homínido desconocido, muy posiblemente de origen euroasiático. El homínido misterioso legó estos caracteres
a sus descendientes.Homo antecessor, Homo heidelbergensis, Homo neanderthalensis y quizá otras especies todavía por descubrir, serían “hijas” de este padre común, nacidas en momentos diferentes de la historia de la evolución humana. Todas ellas serían especies hermanas, ligadas por un parentesco común, que nos tocará averiguar
en el futuro. El nivel TD6 de Gran Dolina tiene muchas respuestas. Tan sólo queda esperar el feliz momento de volver a excavar en este fascinante lugar de la Sierra de Atapuerca”.

Es fácil de entender entonces la buena relación que tengo con Rafa, ambos hemos sido llamados así por grandes deportistas que durante buena parte de su vida deportiva fueron los números 1 del mundo, los reyes del ciclismo y del tenis, y confío en que Rafa, mi nuevo amigo, mi antecesor, todavía pueda conseguir numerosos triunfos.

Esa pequeña gran diferencia

El ADN constituye “el libro de la vida”, ya que en él están contenidas las instrucciones para construir y mantener la vida de un organismo. Y aunque en las últimas décadas los sapiens habéis avanzado enormemente en su conocimiento, este libro sigue constituyendo un interesante misterio.

Hace ya más de diez años que se secuenció el genoma humano. Después, fueron secuenciados los genomas del chimpancé y el orangután, con quien los sapiens compartís un 98.63% y un 96.60% de ADN respectivamente. Esta semana un grupo de investigadores ha publicado el genoma del gorila, completando así el “libro de familia” de los Hominidae. Esta investigación es particularmente interesante porque también ha tenido en cuenta los registros fósiles aportados por los paleontólogos.

Estos estudios nos proporcionan una valiosa información que puede ayudarnos a comprender mejor el proceso de la evolución. Gracias a estos datos puede calcularse que la separación entre el sapiens y el chimpancé a lo largo de la evolución se produjo hace aproximadamente 6 millones de años, mientras que la separación con los gorilas tuvo lugar hace unos 10 millones de años.

Esta última publicación ha desvelado que el ser humano y el gorila comparten un 98.25% de su ADN, pero también ha aportado otros muchos datos interesantes. Por ejemplo, ahora sabemos que partes del genoma del gorila, relacionadas con la percepción auditiva y el desarrollo cerebral, han evolucionado paralelamente a las del ser humano en un proceso de evolución acelerada (algo que no ocurre en el caso de chimpancés ni orangutanes). Se pensaba que estos genes tenían importantes implicaciones en el desarrollo del lenguaje humano, algo que los investigadores se han visto obligados a replantearse tras conocer estos datos.

Más asombroso aún ha sido descubrir que algunos de los genes de ese 1% que separa a humanos y chimpancés son compartidos por humanos y gorilas. Durante mucho tiempo resultó asombroso pensar que lo que os hacía humanos estaba contenido en un pequeño 1% del genoma. Sin embargo, el estudio del genoma del gorila ha desvelado que algunas de esas diferencias del 1% entre humanos y chimpancés no están presentes al comparar el genoma de humanos y gorilas. Parece por tanto que lo que os hace únicos no es la secuencia de letras escritas en ese pequeña parte del ADN, por lo que algunos sapiens creen que podría deberse a la regulación de la expresión génica, las modificaciones en la expresión de genes que no se encuentran en la secuencia del ADN.

Futuras investigaciones ayudarán a resolver este y otros misterios de la vida, algunas de los cuales ya están en marcha. Aunque hasta ahora se ha secuenciado el genoma de un único individuo, en el caso del gorila el de una hembra llamada Kamilah, se tratará ahora de secuenciar el genoma de varios individuos de cada especie con el fin de conocer su variabilidad genética. Otro de los estudios que puede ayudarnos a comprender este proceso de evolución será la secuenciación del genoma del bonobo, una especie de chimpancé más similar aún a los humanos que el chimpancé común.

Aunque como ya hemos visto, ahora sabemos que lo que os hace únicos no es un dato puramente cuantitativo, este divertido video hace una interesante reflexión sobre esa pequeña gran diferencia del 1%.

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Benjamina, la pequeñaja

Es la pequeñaja de la tribu, de esos 30 heidelbergensis cuyos restos íbamos depositando en la Sima de los Huesos de Atapuerca; mientras que yo soy el cráneo número 5, por orden de aparición, a ella la correspondió el número 14 y en un primer momento -aunque en la tribu siempre lo hemos tenido claro- se dudó sobre si era niño o niña. Todavía faltan muchas partes de su cuerpo por aparecer, pero todos los de la tribu, a pesar de que murio antes de cumplir los 10 años, nunca lo olvidaremos. Por su mirada, por su sonrisa en una cara deforme en comparación con el resto, y que ella casi nunca llegó a verse, salvo alguna vez que la veía reflejada en el agua de lagos y ríos.

A Benjamina la cuidábamos todos, igual que a Elvis, que según fue avanzando en edad apenas se podía mover y había que falicitarle la alimentación, e igual que a mí, que a medida que fue avanzando la infección tenía por los abundantes dolores pocas ganas -más bien ninguna- de hacer trabajos. Por eso pudimos vivir más tiempo que el que la naturaleza nos había marcado, por la ayuda de la tribu. En este siglo XXI he oído que nos han llamado la primera ONG, bueno, pero una ONG diferente, éramos todos parte de la misma familia.

El cráneo de Benjamina -desperdigado en varias piezas- fue descubierto en 2001 y a medida que se iba completando en sucesivas campañas, Juan Luis Arsuaga y Ana Gracia, junto con el resto del equipo, fueron comprobando que el cráneo era asimétrico y previsiblemente la cara irregular, hasta que llegaron a comprobar que la pequeñaja había sufrido craneosinostosis, una de las enfermedades raras que así denomináis los sapiens, y que afecta a menos de seis personas por 200.000 en las poblaciones actuales. Fijaros como la llamó un poeta griego al que seguro alguno conoceréis que se llamó Homero en La Iliada describiendo un guerrero llamado Thersites “… el hombre más feo fue el que vino de Troya… su  estecha cabeza…” En la craneosinostosis los huesos del cráneo se fusionan prematuramente. En la actualidad, vosotros sapiens, podéis operarlo en el primer año de vida, en nuestro caso, la atendimos hasta que murió y depositamos sus cuerpo en la Sima.

Para nosotros Benjamina era la más joven miembro de la tribu y por ello mereció desde su nacimiento todas las atenciones. Cuando encontraron sus primeros fósiles le llamaron Benjamín (el niño querido), hasta compromar por la gracilidad de algunos huesos que era una hembra.

Forma parte de nuestra familia, de nuestra, de vuestra historia.

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La extinción de mis sucesores

Nuevos hallazgos de un equipo internacional de investigadores muestran que la mayoría de los neandertales de Europa murió hace 50.000 años. El punto de vista sostenido anteriormente de una Europa habitada por una población neandertal que había permanecido estable durante cientos de miles de años hasta la llegada de los humanos modernos debe, por lo tanto, revisarse.
Este descubrimiento proviene de un estudio genético publicado en Molecular Biology and Evolution. De los resultados de esta investigación se deduce que los neandertales desaparecieron de la mayor parte del continente europeo hace unos 50.000 años, y que posteriormente un pequeño grupo recolonizó Europa central y occidental, donde sobrevivieron otros 10.000 años antes de que los humanos modernos entraran en escena. El estudio ha sido llevado a cabo por investigadores suecos y españoles en Uppsala, Estocolmo y Madrid, en el marco de un proyecto internacional.
El hecho de que los neandertales de Europa casi se extinguieran para luego recuperarse, y que todo eso sucediera mucho antes de que tuvieran contacto con los humanos modernos, fue una completa sorpresa para nosotros ya que indica que los neandertales pudieron ser más sensibles a los dramáticos cambios climáticos que ocurrieron  durante la última edad del hielo de lo que se pensó previamente, dice Dr. Love Dalén, del Museo Sueco de Historia Natural en Estocolmo. Al realizar los análisis de ADN sobre fósiles de neandertales del norte de España, los investigadores notaron que la variación genética entre los neandertales europeos fue extremadamente limitada durante los diez mil años que precedieron a su desaparición. Fósiles europeos y asiáticos más antiguos muestran mayores niveles de variación genética, los mismos que se encuentran en otras especies que han sido abundantes durante mucho tiempo en un mismo territorio.
La diversidad genética de los neandertales más antiguos y de los asiáticos era tan alta como la de los humanos modernos como especie, mientras que la variación de los últimos neandertales europeos no alcanzaba a la de los humanos modernos de Islandia, dice Dr. Anders Götherström, de la Universidad de Uppsala. Los resultados presentados en el estudio se basan exclusivamente en ADN muy degradado, por lo que los análisis requirieron el uso de metodologías avanzadas tanto de laboratorio como de procesamiento de datos. Debido a ello, el equipo de investigación involucró a especialistas de varios países incluyendo estadísticos de Dinamarca y Estados Unidos, expertos en secuenciación moderna de ADN de Dinamarca, y paleontólogos de España. Solo cuando todos los miembros del equipo internacional revisaron sus hallazgos, tuvieron la certeza de que los resultados revelaban una importante y hasta entonces desconocida parte de la historia de los neandertales.
Este tipo de estudios interdisciplinares es extremadamente valioso para el avance de la investigación en evolución humana. El ADN de humanos prehistóricos ha aportado hallazgos inesperados en los últimos años. Es muy emocionante imaginar qué nuevos descubrimientos se producirán en los próximos años en este campo, dice Juan-Luis Arsuaga, profesor de evolución humana de la Universidad Complutense de Madrid.

Simios emprendedores

Miguelón se ha vuelto un experto en eso de las “nuevas tecnologías” y lo cierto es que ha conseguido despertar la curiosidad entre los que habitamos la galería de los homínidos del museo. Sin duda el desarrollo de la tecnología ha sido crucial durante la historia de la evolución humana. Nuestra compañera Homo habilis siempre alardea de ser la precursora en el uso de herramientas, ya que los investigadores le dieron nombre (hombre habilidoso) tras haber encontrado herramientas líticas fabricadas por su especie.

Sin embargo, aunque no queremos aguarle la fiesta a habilis, puede que hubiera emprendedores anteriores a ella en esto del bricolaje. Ya os contaba el otro día que en 1961 Jane Goodall descubrió que los chimpancés de Gombe (Tanzania) usaban herramientas, lo que obligó a los sapiens a replantearse el concepto de ser humano. En concreto, estos chimpancés usan pequeñas ramas, a las que previamente han quitado las hojas, para pescar termitas introduciéndolas en los agujeros de los termiteros. De este modo, consiguen obtener un buen puñado de sabrosas termitas sin sufrir sus dolorosas picaduras.

El uso de herramientas en los primates, y particularmente en los simios, es muy variado. Solo en el caso de los chimpancés se han descrito varias decenas de usos diferentes. Por ejemplo, algunas comunidades de chimpancés mastican hojas de plantas para elaborar una especie de esponjas que utilizan para obtener agua potable de los huecos de los árboles. Otros grupos emplean las hojas para asearse o espantar a las moscas y utilizan pequeñas ramas a modo de palillos mondadientes. Orangutanes y gorilas usan palos grandes para calcular la profundidad de un río o un lago antes de atravesarlo. Y tanto  chimpancés como orangutanes utilizan plantas medicinales. No hace demasiado tiempo, los sapiens se han sorprendido también al descubrir que algunos orangutanes usan palos para atrapar peces o que algunos chimpancés ¡fabrican armas para cazar!.

(Imagen: Jay Ullal)

El dominio de estas técnicas requiere un largo aprendizaje, este es el caso de la habilidad para cascar nueces de los chimpancés del África Occidental, que para resultar eficaz requiere de al menos 5 años de entrenamiento. Estos simios son capaces de cascar nueces empleando piedras o trozos de madera que usan a modo de yunque y martillo. Un grupo de arqueólogos ha encontrado piedras usadas por chimpancés para cascar nueces de más de 4.000 años de antigüedad, lo que demuestra que esta conducta no la aprendieron de los humanos (que no estaban en esa zona por aquel entonces). Incluso se ha planteado que esta tecnología pueda remontarse hasta el antepasado común de humanos y chimpancés.

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La habilidad para el bricolaje de nuestros primos chimpancés llega aún más lejos, puesto que también emplean herramientas multiusos, lo que hoy podría ser vuestra navaja suiza. En particular, estos simios fabrican y utilizan hasta cinco tipos de palos diferentes para encontrar colmenas y poder extraer la miel que contienen. Cada uno de estos palos tiene una función diferente y algunos tienen incluso dos posibilidades de uso (un extremo plano para localizar la miel dentro de la colmena y otro raído para extraer la mayor cantidad posible). Estas herramientas son fabricadas por los chimpancés en un proceso que requiere varios pasos diferentes, lo que indica una gran capacidad de planificación.

Todos estos comportamientos, además de implicar complejas habilidades cognitivas, resultan interesantes por otros muchos motivos que han llevado a pensar que los chimpancés son poseedores de cultura. Algo de lo que hablaremos en otra ocasión.

Emulando a la Voz

Ochenta millones de años antes de mi existencia (año más, año menos) se movía por el planeta Tierra los grandes dinosaurios, algunos de ellos han dejado sus huellas muy cerca de la Sierra de Atapuerca, en la comarca de Salas de los Infantes. De sus icnitas los expertos han llegado a deducir algunas de sus principales características. Parece también que unos de ellos, los pterosaurios gigantes volaban hace unos 150 millones de años. Cómo han conseguido conocer los investigadores esta capacidad, pues envidentemente no por testimonios gráficos, como tampoco existen de  mi especie, el homo heidelbergensis, sino porque por algunas evidencias encontradas se podría deducir que podían volar, y si podían volar, pues volarían, que dirían por estas tierras burgalesas.

Ocurre lo mismo con el lenguaje de los heidelbergensispreneandertales- y los neandertales. No participamos en ningún festival de eurovisión donde dejáramos constancia de nuestras habilidades por la voz, no grabamos tampoco ni en cintas de magnetófono, que ahora ni los jóvenes sapiens conocen, así que solo cabe plantear si estábamos preparados para hablar, y lo estábamos, en nuestra tribu (#tribuATA en twitter) emitíamos sonidos y  nos comunicábamos. La pregunta sobre el lenguaje no ha estado exenta de polémica porque como sabéis está muy relacionada con el origen de la mente.

¿Cuáles eran esas características que nos permitían comunicarnos con el lenguaje? Tanto Juan Luis Arsuaga como Ignacio Martínez Mendizábal, dos de mis descubridores, han publicado varios trabajos sobre este tema, pero os voy a contar lo fundamental, porque no quiero extenderme en estos post. Por de pronto parece que mis ancestros no contaban con las adaptaciones necesarias para que pudieran utilizar el lenguaje hablado.

También es verdad que de alguna clase de homos no existen registros fósiles suficientes como para conocer si podían hablar o no. Lo encontrado en la Sima de los Huesos en Atapuerca es tan grande que permite estudiar no solo este aspecto, sino otros muchos, para saber cómo compartía mi vida con Elvis, Benjamina o Jimena y además compararlas con las de vuestra especie, el homo sapiens, que está claro que habláis o más bien gritáis. Y es que tenemos una elevada encefalización, similar a la vuestra, también es similar el desarrollo de las áreas de Broca y Wernicke, en nuestro cerebro, y también gracias a los estudios recientes de ADN se ha permitido encontrar el gen FOXP2, clave en el lenguaje.

Si avanzamos más en los huesos del oído, el hioides, es casi similar a los sapiens y nuestro canal auditivo tiene un ancho de banda para el filtrado acústico del oído externo medio que permite un elevado flujo de información acústica.

Arsuaga afirma, por otra parte, que tanto en el Homo heidelbergensis como en el Homo neanderthalensis “el segmento horizontal de las vías aéreas superiores es más largo que en Homo sapiens y probablemente era de mayor longitud que el correspondiente segmento vertical, lo que implica diferencias en las vocalizaciones de las dos especies fósiles, por un lado, y la especie humana actual. No obstante, la discrepancia de longitud de ambos segmentos sería de una magnitud sensiblemente menor de lo que se conoce para el caso de las vías aéreas de los chimpancés. En consecuencia las previsibles diferencias en las vocalizaciones entre las mencionadas especies humanas fósiles y la especie humana actual serían de escasa magnitud y no implicarían diferencias significativas en la eficiencia de la comunicación oral”.

Así que si te acercas por mi casa, no dejes de saludarme, y quizá en un momento de descuido podamos iniciar una conversación y, si no, nos seguimos por twitter o por este blog.

Este texto no pretende dar todas las razones, ni siquiera resumir las cientos de horas empleadas por numerosos investigadores para dar a conocer la clave del lenguaje, algo fundamental en la historia de la humanidad, simplemente unas pinceladas.

Y como para voz, la Voz, era Frank Sinatra, les dejo con As time goes bye, y se lo digo yo ;)

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Juan Luis Arsuaga: El collar del Neandertal, conferencia en el MEH

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Casi todos los lectores de este blog estoy seguro que conocéis a Juan Luis Arsuaga, fue uno de mis descubridores en la Sima de los Huesos de Atapuerca y por ello uno de los principales expertos mundiales en mi especie, los heidelbergensis, y mis sucesores, los neandertales. Ese día tuiteé algunas de sus afirmaciones, y os invito a seguir la conferencia porque fue realmente buena.