Los chimpancés también son malos perdededores

El resultado de nuestras decisiones produce una respuesta emocional. Casi todos vosotros habéis experimentado enfado, decepción o arrepentimiento cuando el resultado de una decisión no es el que esperabais. Además, estas respuestas emocionales pueden influir en nuestro comportamiento futuro, ya que la toma de decisiones en los humanos es un mecanismo complejo en el que intervienen procesos cognitivos, emociones y motivaciones. Pero, ¿ocurre lo mismo en otras especies?

Investigadores de las Universidades de Yale y Duke han realizado un estudio para tratar de averiguarlo. En primer lugar, querían saber si también chimpancés comunes y bonobos (chimpancés pigmeos) muestran respuestas emocionales a raíz del resultado de sus decisiones. En segundo lugar, puesto que sabemos que chimpancés y bonobos toman decisiones diferentes ante un mismo problema aunque sus habilidades cognitivas son similares, querían averiguar si estas diferencias podrían deberse a que experimentan diferentes reacciones emocionales. Es decir, si también estas emociones influyen en sus decisiones futuras.

Para tratar de alcanzar su objetivo, los investigadores realizaron dos tipos de experimentos. En el primero, llamado de preferencia temporal, ponían a prueba la paciencia de nuestros parientes simios dándoles la opción de elegir entre una pequeña recompensa (una sola pieza de comida) que estaba disponible inmediatamente, o una recompensa mayor (tres piezas) que solo estaba disponible después de un tiempo de espera (uno o dos minutos). Ambas especies mostraron respuestas emocionales negativas cuando eligieron la opción “retardada”, pero los chimpancés lo hicieron en mayor grado, rascándose, dando golpes o haciendo “pucheros”:

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En un segundo experimento, nuestros parientes podían elegir entre dos opciones. Una opción “segura” en la que siempre recibían un alimento que les gusta en un nivel intermedio, y una opción “arriesgada” en la que tenían la misma posibilidad de recibir un alimento que les gusta mucho o uno que les gusta muy poco. Cuando eligieron la opción arriesgada y el resultado no fue el deseado, ambas especies mostraron respuestas emocionales negativas similares. Y tanto chimpancés como bonobos a menudo se “arrepintieron” de su elección, tratando de cambiarla una vez obtenido el mal resultado.

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Este estudio nos muestra que, al igual que los humanos, nuestros parientes más cercanos también experimentan respuestas emocionales ante el resultado de sus decisiones. Sin embargo, existen diferencias entre ambas especies y también entre individuos.

Los chimpancés están más dispuestos que los bonobos a esperar para obtener recompensas más grandes, sin embargo, los chimpancés exhiben repuestas emocionales más negativas cuando lo hacen. También están más dispuestos a asumir riesgos que los bonobos. Sin embargo, aunque ambas especies muestran respuestas emocionales similares cuando el resultado no es el deseado, estas respuestas tienen diferentes consecuencias en ambas especies. Mientras que aquellos bonobos que trataban de corregir sus decisiones más a menudo (mostrando ‘arrepentimiento’) eran también los más reacios a arriesgarse, no había ninguna relación en los chimpancés. Por otra parte, los bonobos modificaban sus respuestas en base a resultados anteriores, por ejemplo, eligiendo la opción segura después de un mal resultado en la opción arriesgada. Sin embargo, los chimpancés no modificaron sus elecciones por la experiencia previa.

Será necesario realizar más estudios para tratar de averiguar cómo influyen las respuestas emocionales en sus decisiones y a qué se deben estas diferencias en el modo de actuar de chimpancés y bonobos. Para los autores, una de las razones podría relacionarse con el ambiente socio-ecológico en que viven ambas especies. Se cree que los bonobos han evolucionado en ambientes más productivos que los chimpancés y menos competitivos, de modo que están menos dispuestos arriesgarse o esperar para obtener un alimento. Sin embargo, los chimpancés dependen en mayor medida de la estacionalidad de algunos alimentos, muestran una mayor competencia por los recursos, y tienen menos acceso a los alimentos comunes, como la vegetación del suelo, por lo que están más dispuestos asumir riesgos o ser más pacientes para obtener alimentos. Esta sería una de las razones por las que los chimpancés están más dispuestos a involucrarse en estrategias arriesgadas como la caza.

Alexandra G. Rosati, Brian Hare. Chimpanzees and Bonobos Exhibit Emotional Responses to Decision OutcomesPLoS ONE, 2013; 8 (5): e63058 DOI:10.1371/journal.pone.0063058

Chimpancés de Fongoli, parientes inquietantes.

Los chimpancés son los parientes vivos más cercanos a los humanos, ya que ambos compartieron un antepasado común hace unos seis millones de años. Gracias al estudio de estos simios, entre otras cosas, sabemos que los chimpancés son capaces de fabricar herramientas, cooperar, que existen guerras entre grupos o que diferentes comunidades poseen “culturas” distintivas, lo que puede ayudarnos a comprender la propia vida de nuestros ancestros.

Existe una subespecie de chimpancé (Pan troglodytes verus) que ha llamado especialmente la atención de los sapiens en los últimos años. En concreto, un grupo de estos primates que habita en Fongoli (al sur de Senegal) puede suponer un buen modelo de estudio porque, a diferencia de otros chimpancés que viven en zonas boscosas, habitan en un ambiente de bosque y sabana, lo que hace que pasen la mayor parte del día en el suelo. Como sabéis, este es precisamente el escenario evolutivo en el que vivió mi especie (A. afarensis) y que pudo marcar una diferencia fundamental en nuestra evolución.

Chimpancés de Fongoli

National Geographic

SIESTA EN LA CUEVA

Los chimpancés de Fongoli muestran algunas conductas particulares que no se han visto en otras comunidades. Por ejemplo, en esta zona la temperatura puede llegar a superar los 40º, y una de las formas en que estos simios tratan de combatir el calor es durmiendo la siesta en cuevas que proporcionan sombra y una temperatura menor. En ocasiones también usan las cuevas para socializar o incluso tomar un “picnic”.

FIESTA EN LA PISCINA

Los chimpancés suelen temer el agua, algo lógico puesto que no saben nadar, lo que ha ocasionado que usar fosos de agua en algunos zoos como medida de seguridad haya terminado en tragedia. No solo se han ahogado individuos que cayeron a estos fosos, también compañeros que trataron de salvarlos, lo que es una muestra más de la capacidad de empatía de estos animales. Pero para sorpresa de los humanos que estudian a los chimpancés de Fongoli, resulta que a estos les gusta jugar con el agua y remojarse en las charcas para refrescarse.

CAZANDO CON “LANZA”

Sin duda, una de las conductas más sorprendentes de este grupo de chimpancés es la relativa a la caza. Sabemos que otras comunidades de chimpancés cazan monos (como los colobos rojos) u otros pequeños animales. Normalmente varios machos cooperan para obtener la presa que luego comparten. Sin embargo, en Fongoli las cosas son distintas. En esta zona no hay colobos rojos, pero sí galagos, pequeños primates nocturnos que durante el día se refugian en agujeros en los árboles. Lo que hacen los chimpancés de Fongoli es escoger grandes ramas a las que limpian de hojas y posteriormente afilan con los dientes. Después, usan esas ramas a modo de lanza clavándolas con fuerza en el interior de los agujeros tratando de obtener un nutritivo galago a modo de “brocheta”.

Otra cosa que resulta sorprendente es que esta conducta suele ser mucho más habitual en las hembras adultas y los individuos jóvenes, y mucho menos frecuente en machos dominantes. Sin embargo, también otras conductas culturales en primates han sido a menudo originadas por hembras. Una de las razones posibles es que los machos suelen “monopolizar” la comida con frecuencia y las hembras tienen que buscar formas alternativas de conseguir alimento.

MERCADO EN LA SABANA

Otro de los descubrimientos que han llamado la atención de los investigadores es el relativo al intercambio de “bienes” que se produce entre los individuos de esta comunidad. Los chimpancés son conocidos por compartir la carne, pero solo en este grupo se conoce el intercambio de otros “bienes” como alimentos de origen vegetal o herramientas. A cambio de ceder este tipo de bienes, pueden obtener el apoyo de otros machos ante un conflicto o una mayor predisposición sexual por parte de las hembras.

¿NUEVA ESPECIE?

El particular comportamiento de estos chimpancés ha hecho que los investigadores se planteen si, en lugar de tratarse de una subespecie, podríamos considerar a los chimpancés de Fongoli como una especie diferente, como lo son por ejemplo los bonobos. La evidencia genética indica que los chimpancés occidentales (los de Fongoli)  se separaron de las otras subespecies de chimpancés hace casi 500.000 años. Los bonobos (Pan paniscus), por su parte, divergieron de todas las subespecies del chimpancé hace unos 875.000 años. Además, la investigación ha puesto de manifiesto que las diferencias genéticas entre los chimpancés de Fongoli y sus primos de África central son mucho más fuertes que las observadas entre las poblaciones humanas.

Independientemente de donde se clasifique a estos primates en el futuro, lo cierto es que su estudio es una oportunidad única para explorar nuestros orígenes como especie y conocer más sobre la conducta de estos singulares parientes.

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Si queréis saber más cosas sobre estos simios os recomiendo seguir a Jill Pruetz (@jillpruetz) en twitter, una de las investigadoras que más conoce a estos primates.

Quién es más alto, Rafa, Homo antecessor; Miguelón, Homo heidelbergensis; o tú, Homo sapiens

Como todos sabéis amigos sapiens, todavía no hay fósiles suficientes encontrados en la Sierra de Atapuerca como para determinar por el método más contundente la medida de nuestro amigo Rafa, Homo antecessor, sin embargo el estudio de los fósiles del pie encontrados en el TD6 de Gran Dolina si puede servir para estimar una estatura similar a los especímenes del yacimiento mesopeistoceno de la Sima de los Huesos –mi tribu-. ¿Cuáles son estas piezas de antecessor halladas en la Trinchera del Ferrocarril? Pues básicamente un astrágalo izquierdo casi completo (ATD6-95), y los tres cuartos proximales de un cuarto metatarso derecho (ATD6-124). El astrágalo se ha asignado provisionalmente al individuo 10 de la muestra de TD6, un tipo adulto masculino con quien también se había asociado el segundo metatarso (ATD6-70+107).

Si estudiamos el metatarso, nuestro amigo antecessor pues es más bien de mi misma altura, o de los neandertales y de los sapiens actuales. Si profundizamos en el astrágalo, es muy largo y alto, y muestra un cuello corto proporcionalmente.

¿Cómo han hecho la medición estos sapiens investigadores? Para medir la estatura de antecessor el equipo ha utilizado métodos estadísticos robustos por vez primera para este tipo de estimaciones. Así se han centrado en huesos del tarso y del metatarso (tobillo y empeine) como os he comentado antes. Los investigadores creen que la combinación de ambos le hace más fiable. Además han analizado 564 huesos de pie de 94 individuos –euroamericanos y afroamericanos- que nacieron entre 1825 y 1910 y murieron a edades comprendidas entre los 17 y 50 años, huesos que custodia el Museo de Historia Natural de Cleveland. Comparando todos los datos han determinado que nuestro colega antecessor, al que hemos bautizado Rafa en la Galería de la Evolución del MEH, mide entre 173 y 174 centímetros de altura, algo más de lo que esperaban los científicos. Pero ya os digo que todavía queda mucho por avanzar con respecto a esta especie.

Como sabéis, por estudios de José Miguel Carretero y de Juan Luis Arsuaga, y tras haber analizado una gran cantidad de fósiles –especialmente por ejemplo el fémur o la tibia de heidelbergensis (ambas podéis verlas en el Museo de la Evolución Humana- en cuanto a mi estatura soy ligeramente más alto que los neandertales, la mayoría somos en comparación con los sapiens individuos medios, pero los hay altos, como es mi caso, y similar probablemente al Homo antecessor.

Según los investigadores, dejando al margen las especies de biotipo pequeño como Homo habilis (Este de África), Homo georgicus (Georgia) y Homo floresiensis (Isla de Flores), todos los humanos conocidos del Pleistoceno Inferior y Medio que habitaron África (Homo ergaster, Homo rhodesiensis), Asia (Homo erectus) y Europa (Homo antecessor, Homo heidelbergensis y Homo neanderthalensis) parecen presentar durante la mayor parte de este período también estaturas medianas y supermedianas, aunque entre todas ellas podamos encontrar siempre algún individuo alto o muy alto. Esto quiere decir que la estatura del género Homo ha permanecido más o menos estable en el tiempo durante casi 2 millones de años, hasta la aparición hace tan solo 200.000 años en África de una especie rompedora en este sentido, el Homo sapiens, cuyos primeros representantes eran significativamente más altos que los de cualquier otra especie que hubiera existido hasta ese momento.

Los sapiens protagonizasteis un cambio morfológico general del biotipo corporal.  Presentáis un cuerpo más estrecho, huesos más ligeros, estatura más elevada y piernas más largas, además de una cadera más estrecha. Además de significar un menor peso corporal favorece una zancada más larga, mayor velocidad y menor coste energético para mover el cuerpo, caminar y correr. Lo que en principio, asegura la pervivencia.

 

Ahora os indico algunas características de mi especie:

Estatura: una gran mayoría de individuos medirían entre 160 y 180 centímetros, siendo el promedio de los machos algo superior al promedio de las hembras, como sucede en la actualidad en nuestra especie. En función de la tibia, el fósil original que se exhibe en el MEH, mediría unos 175 centímetros, así que soy un tipo alto.

Dimorfismo sexual: las diferencias de peso y estatura entre machos y hembras serían similares a las de nuestra especie.

Proporciones corporales: similares a las de Homo sapiens, pero con el tronco más ancho.

Peso corporal: un 30 por ciento más pesados que nuestra especie, debido a una mayor masa esquelética y muscular y a su mayor anchura del tronco.

Capacidad craneal: promedio de unos 100-150 centímetros cúbicos menor que en Homo sapiens. Cerebro lateralizado como el nuestro, con individuos diestros y zurdos.

Grado de encefalización: menor que el de nuestra especie: cerebro relativamente más pequeño con respecto al peso corporal.

Parto: similar al de Homo sapiens en cuanto a la fisiología, movimientos del niño y modo de presentación, pero con un tránsito más holgado por el canal del parto, debido a las mayores dimensiones de la pelvis.

Lactancia: entre tres y cuatro años, como en algunas tribus de cazadores y recolectores actuales.

Desarrollo: probablemente casi tan largo y complejo como en nuestra especie, con infancia, niñez, fase juvenil y adolescencia, incluido un estirón puberal de intensidad similar a la nuestra.

Longevidad: menor que la de Homo sapiens. Su estilo de vida no permitiría una vida más allá de los 40 o 45 años. La esperanza de vida al nacimiento sería de entre quince y veinte años.

Modo de vida y dieta: cazadores y recolectores de pequeños animales, huevos y todo tipo de plantas silvestres comestibles. De su higiene sabemos que usaban palillos de dientes para la limpieza de los espacios interdentales. Usaban abrigos de piel para evitar el frío y fabricaban herramientas de piedra y madera.

Campamentos: construcción de cabañas de madera y quizás pieles de animales, pero también uso de abrigos y vestíbulos de cuevas.

Organización social: pequeños grupos o clanes de entre 15 y 40 individuos jerarquizados, que explotaban y defendían los recursos de un territorio y que realizaban contactos esporádicos con otros grupos para evitar la endogamia.

Posibles causas de muerte: parto, infecciones de heridas y de la cavidad bucal, traumatismos producidos por golpes accidentales o por violencia intra-específica, predadores.

Altura homínidos, en un gráfico realizado por la agencia Sinc

Jane de los monos

Hace unos días nos visitó la famosa primatóloga Jane Goodall. Todos en la galería hemos estado alterados con su visita que nos hacía una enorme ilusión. Miguelón y habilis no paran de presumir de su foto con ella, pero lo cierto es que tienen razones para hacerlo.

Jane es una experta en chimpancés que ha pasado décadas estudiándolos. Ya os hablé de ella en otra ocasión y de la importancia de su trabajo que nos permitió conocer, entre otras cosas, que nuestros parientes los chimpancés son capaces de usar herramientas, sentir emociones, cooperar o ser altruistas.

Por si alguno de vosotros no pudo disfrutar de su interesante conferencia, os la dejo aquí. Mientras, nosotros iremos practicando el saludo chimpancé conocido como “Pant hoot” que Jane emula de maravilla.

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La visita de “Homo callejus”

La semana pasada el programa Desafío Extremo visitó Atapuerca y el Museo de la Evolución Humana. Todos estuvimos un poco revolucionados en la galería con este acontecimiento y nos emocionamos al vernos en eso que llamáis televisión y que nos asombra tanto.

El reto de Jesús Calleja consistía en descender a la Sima de los Huesos, un yacimiento de difícil acceso y donde nunca antes había entrado ninguna televisión. Esto es precisamente lo que lo hizo tan emocionante, porque para la gran mayoría de nosotros fue la primera vez que pudimos ver el lugar donde se encontró a nuestro querido Miguelón.

Para acceder a la Sima de los Huesos hay que recorrer durante 500 metros Cueva Mayor, complejo al que pertenece, hasta llegar a un pozo de 13 metros de profundidad, al fondo del cual se encuentra albergado uno de los más importantes depósitos fosilíferos del mundo, con una cronología de unos 500.000 años. Se trata de la mayor acumulación de fósiles humanos de la historia y donde se ha encontrado 30 individuos de la especie Homo heidelbergensis. 

Los expertos creen que la enorme acumulación de individuos en este lugar se debe a que la tribu arrojaba a la Sima a aquellos que morían, como si este lugar fuese una especie de santuario. Esto tiene importantes implicaciones y sigue generando debate, ya que indicaría cierta preocupación por los muertos y supondría considerar la Sima de los Huesos como el primer “enterramiento de la Humanidad”.

Para los que no pudisteis verlo, aquí os dejo el programa completo. Yo creo que hemos salido bastante bien aunque la TV engorde…

Cumpleaños afarensis, Darwin y el orgullo de ser primate

Estoy muy contenta porque el 24 de noviembre se conmemora el aniversario de mi descubrimiento. El sábado se cumplen 38 años desde que los paleontólogos Johanson y Gray encontraran mis restos en Etiopía. Como ya os conté, me dieron mi nombre, “Lucy”, porque la noche del hallazgo en el campamento de la expedición sonaba la canción “Lucy in the sky with diamonds” de mis queridos Beatles.

La humanidad encuentra a su madre

Agencia SINC

Cuando tienes más de tres millones de años, 38 se te pasan en un suspiro, pero estoy encantada de poder celebrar esta fecha. Los afarensis no teníamos nada ni siquiera parecido a un calendario, por lo que desconozco el día de mi nacimiento, así que el 24 de noviembre es como si fuese mi cumpleaños. Una bonita costumbre sapiens que ahora yo también puedo celebrar, tendré que invitar a unos brotes a mis compañeros de galería.

En realidad, mi descubrimiento no es lo único que se conmemora el sábado. El 24 de noviembre de 1859 se publicó “El origen de las especies” el libro más famoso de Charles Darwin. Puesto que hay varios motivos de celebración, un grupo de sapiens estableció el 24 de noviembre como el “Día del orgullo primate”, un concepto que me gusta mucho y que sirve para reivindicar la evolución biológica y nuestro parentesco con los demás seres vivos.

Día del orgullo primate

blog-sin-dioses.blogspot.com.es

Aquí os dejo el manifiesto de este “Día del orgullo” primate, ocho artículos que suscribo y os recomiendo leer:

1. Nos sentimos orgullosos de ser miembros del orden de los primates. La inclusión en el grupo de los primates no es solo un aspecto taxonómico sino que revela también el parentesco evolutivo que tenemos con los demás primates.

2. Nos sentimos orgullosos de “descender de un simio”. No de una especie de simio actual, sino de un simio extinto, pero simio al fin y al cabo. No nos avergüenza nuestro origen evolutivo.

3. Queremos hacer un reconocimiento al trabajo de los paleontólogos que han ayudado a descifrar nuestros orígenes evolutivos y deseamos que se siga desarrollando el trabajo de los paleontólogos, así como la divulgación de sus investigaciones.

4. Queremos hacer un reconocimiento a todos los biólogos y conservacionistas que trabajan para ayudar a conservar las especies de primates actuales.

5. Queremos declarar que los seres humanos no estamos separados de la naturaleza, sino que somos parte de la naturaleza, ya que nos relacionamos con ella en las interacciones ecológicas y por nuestro origen evolutivo.

6. Manifestamos que nos sentimos orgullosos de ser homínidos y de que nuestros parientes más cercanos sean los simios africanos. La anatomía comparada y la genética nos muestra esta relación filogenética y tal hecho no nos hace menos como seres humanos.

7. Queremos que el conocimiento de los orígenes humanos que nos revela la ciencia esté disponible en todas las escuelas y denunciamos el bloqueo que hacen de ello los grupos fundamentalistas religiosos.

8. Manifestamos que la oposición que hacen los creacionistas respecto al parentesco de los humanos con los demás primates y de nuestra evolución es científicamente deshonesta y responde solamente a intereses doctrinales. Los creacionistas tienen derecho a creer lo que deseen pero no pueden pretender pasar por alto el testimonio fósil, ni del ADN, ni de hacer pasar sus convicciones religiosas como una explicación al mismo nivel de la ciencia.

¡Feliz día a todos!

 

El arte rupestre en Atapuerca

Es cierto que la Galería del Silex en Atapuerca no tiene la antigüedad de las pinturas de las cuevas de la cornisa cantábrica que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad. Es cierto que tampoco se puede visitar por la dificultad de acceso a la misma. Pero son nuestras cuevas, y es nuestra pintura, la de mis descendientes de este territorio tan querido de la Sierra de Atapuerca, y como tal se está investigando desde hace más de treinta años.

Por lo que conocemos la entrada de la Galería quedó obstruida por un derrumbamiento en las postrimerías de la Edad del Bronce, algo así como 2.800 años BP. Hasta 1972 que los chicos de Edelweiss encontraron un acceso no se conocía. Ese cierre ha hecho que el estado de conservación de todo lo hallado fuera excepcional.

Los primeros trabajos documentaron un lote de evidencias líticas, como percutores o nódulos de sílex; de fragmentos de huesos de fauna doméstica –caballo, oveja, cabra, perro, vaca…- y salvaje –ciervo, oso, gato montés, liebre-, de restos humanos de al menos 25 individuos, al menos una decena de círculos de piedras y por ejemplo una gran estructura construida con arcilla y espeleotemas rotos para el almacenamiento de agua, además de un amplio repertorio de fragmentos cerámicos que demuestran que en estas cuevas hubo una ocupación ininterrumpida desde el Neolítico 6.500 BP hasta el Bronce Final 2.700 BP

Y a lo que íbamos, en las paredes de la Galería del Silex se ha documentado un amplio corpus iconográfico con casi 400 motivos de pinturas negras y rojas y principalmente grabados distribuidos en 53 paneles. La temática se compone de formas líneales y geométricas asociadas a la estética abstracta, os podéis imaginar retículas simples, puntos formando hileras –estos puntos se han extendido en el tiempo por el norte de España y el sur de Francia en diferentes yacimientos-, ondulados, zigzags… También formas antropomorfas y en menor número representaciones humanas y de animales de carácter esquemático.

El espectro temporal, según han estudiado los sapiens del Equipo de Investigación de Atapuerca, es amplio, desde momentos neolíticos hasta el Bronce final. En todo este entorno las evidencias también apuntan a realización de actividades relacionadas con el mundo funerario y donde el carácter colectivo de los enterramientos y el ritual (cerámicas y arte principalmente) hubieron de jugar un papel importante, aceptándose de este modo el término de Santuario para la Galería del Silex. Además, como complemento, al pie de las laderas de la Sierra de Atapuerca se conservan varios dólmenes neolíticos.

Como veis, poco tenemos que envidiar los habitantes de Atapuerca a nuestros primos de Cantabria y de Asturias. En otro post os hablaré de ellos, que es muy interesante también el arte que ellos hicieron. De momento os dejo una de nuestra pinturas, ¿qué os parece que está haciendo este homínido?

El parto de Arsuaga

Espero que me perdone este sapiens investigador que me descubrió junto a los restos de mi tribu en la Sima de los Huesos del yacimiento de Atapuerca, pero con el título quiero referirme al libro que acaba de publicar Juan Luis Arsuaga, El primer viaje de nuestra vida, y que presentará en la casa que ahora me alberga -el Museo de la Evolución Humana- el próximo 10 de octubre, a las 7 de la tarde, después de haberlo hecho ya el mes de setiembre en Madrid.

Como sabéis, los autores de habla inglesa –idioma que poco a poco estoy practicando gracias a Lucy-, cuando se refieren al paso del bebé a través del canal del parto utilizan la palabra Travel, es decir, viaje, igual el título del libro de mi descubridor: una travesía enormemente complicada.

Y es que este libro, extenso (432 páginas, Temas de hoy) y, sin duda, atractivo, ha sido como un parto para Juan Luis, según cuenta, pues ha pasado más de 30 años esperándolo, y de hecho fue el tema de su tesis doctoral, no os cuento lo feliz que estaba cuando durante este proceso se encontraron los fósiles de mi tribu, entre ella la pelvis Elvis, la más completa del registro fósil, de la que ya os he hablado en este blog, y que en el asunto del paro es evidentemente clave.

Juan Luis cuando tiene una idea en la cabeza la persigue. Dice que este libro es la imagen de una exposición que el tiene ya planteda, pues os aseguro queridos sapiens, que la veréis. Para el codirector de Atapuerca la pelvis es un hueso que tiene una importancia clave en la evolución, tanto en la locomoción como en la disposición de los órganos sexuales, en el parto; y  un tema muy importante, aunque mi cráneo, el número 5, sea uno de los más importantes del mundo cuando los excavadores llegan a los yacimientos es muy difícil encontrarse con alguna pelvis, por lo que si una aparece es un éxito y eso pasó en la Sima.

Arsuaga considera el parto en los humanos como el efecto de dos presiones, la primera es la que ha supuesto caminar erguidos, lo que obliga casi a que los fémures se tengan que acercar entre sí; en la sala de los homínidos del Museo de la Evolución podéis contemplar esa evolución entre  nosotros. La otra presión es que vuestro cerebro sapiens es mucho más grande que por ejemplo el del Homo habilis. El mini sapiens (feto) tiene un cerebro al nacer que ya es como un chimpancé adulto, por lo que ya es muy grande para el canal del parto, y no le quede más remedio que salir. Bueno, pues esas dos presiones os convierten el parto en algo traumático.

En qué os diferenciáis vuestra especie de los animales al nacer. Pues que lo hacéis muy desprotegidos, pero en un entorno que , sin embargo, os protege, y que dónde los padres sapiens incluso se implican también en la crianza de la criatura, la mayoría, porque hay unos cuantos sapiens bastante desnaturalizados. Todo perfectamente organizado para que la cría salga adelante. Otros mamíferos, en cambio, ya andan casi al nacer, pero no tienen esos protectores.

Hay algunos autores que piensan que el desarrollo humano, por ser tan largo y tan lento, no se completa nunca, y que de adultos todavía sois algo infantiles, tanto físicamente como en el comportamiento, ya que mantenéis vuestra capacidad de explorar, de investigar, y de jugar toda la vida.

También Juan Luis Arsuaga habla de la morfología física, como que sea la vuestra la única especie en que los pechos abultados se convierten en rasgo sexual. Decía Lynn Margulis que el cuerpo de la mujer es equívoco, poco claro, y que enmascara y hace imposible que se conozca cuál es du ciclo de ovulación. Este hecho obliga al macho a estar siempre al lado de la hembra si quiere reproducirse, y da lugar a parejas estables. Es una estrategia que favorece la formación de familias, de grupos protectores para los hijos. Por cierto, los hombres tenéis un pene descomunal respecto a los demás primates, incluso el gorila.

Y una duda que todavía Arsuaga mantiene y se refiere a mis antepasados, e incluso a mi especie, que no voy a desvelar, por ahora. La placenta con sus calorías y hierro es muy apreciada por todos los simios. Los gorilas se la comen, y probablemente los ancestros de lo sapiens también lo hacían, al igual que antiguamente, las mujeres la enterraban en el jardín como algo sagrado.

Arsuaga entrevistado en Para todos la 2

De caníbales y héroes

Hace unas semanas, gracias a un nuevo estudio, pudimos saber un poco más sobre el canibalismo que practicaban los Homo anteccesor, como nuestro compañero Rafa. Ya sabíamos que esta especie practicaba el canibalismo y, más concretamente, en niños. En este nuevo trabajo se comparó con el canibalismo practicado por otras especies y se vio que el de los anteccesor es muy similar al que practican los chimpancés, y que se debe a la lucha entre grupos por el territorio.

Algunos sapiens se han sentido un poco molestos desde entonces con el pobre Rafa, pero no debemos olvidar que juzgar desde la moral sapiens actual una conducta llevada a cabo por otra especie hace más de 800.000 años no tiene mucho sentido.

Para empezar, neandertales y sapiens también han practicado el canibalismo a lo largo de la historia. Y otras muchas especies cometen infanticidios. El escenario en el que una especie evoluciona y el ambiente en el que vive suponen condiciones a las que esa especie debe adaptarse. Pero no se trata de ser “bueno” o “malo” sino de conductas que ocurren en un ambiente y situación concretas y que pueden suponer la diferencia entre la vida y la muerte.

Los gorilas son una de las especies que en ocasiones practican el infanticidio. Estos primates viven en pequeños grupos de un macho dominante, varias hembras con sus crías y algunos machos jóvenes. Cuando el macho dominante es vencido por otro y el nuevo ocupa su puesto debe tratar de reproducirse para perpetuar su descendencia. Si en ese momento hay crías muy jóvenes en el grupo, las hembras estarán aun amamantándolas y no podrán concebir. Por eso, en ciertas ocasiones, el nuevo macho dominante mata a las crías del grupo con el objetivo de reproducirse antes de que llegue otro y le arrebate su puesto.

Esto no significa que los gorilas, los sapiens, o los anteccesor sean buenos o malos. Cada vez más, los estudios muestran que los grandes simios son capaces de cooperar, de ayudarse e incluso, de mostrar empatía por otros. Hoy en Twitter mencioné a Jambo, un gorila del Zoo de Jersey que protegió a un niño de 5 años cuando este cayó a la instalación desde una altura considerable. Jambo lo tocó con cuidado y se interpuso entre él y el resto de gorilas para que no se acercasen.

Pero hay muchos otros casos de empatía. Comentaré otro hacia humanos ya que es lo que os toca más de cerca. Otra heroína gorila fue Binti, que habita en el Zoo de Chicago. De nuevo, un niño, esta vez de tres años, cayó a las instalaciones de los gorilas (¡qué inquietos son los mini-sapiens!). Binti lo cogió en brazos con sumo cuidado y lo dejó en la puerta de la instalación para que los cuidadores pudieran llevárselo. Este es el video:

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Durante mucho tiempo los gorilas tuvieron fama de agresivos, pero lo cierto es que eso está muy lejos de la realidad. Tampoco juzguéis a nuestro amigo Rafa por aquellas conductas, pensad en que, tal vez, dentro de 800.000 años, algún tipo de homínido puede sentirse horrorizado ante algunos de vuestros comportamientos.

 

Monos, simios, primates y otros líos

Mi nueva amiga Casiopea ha preguntado hoy por la diferencia entre primates, simios y monos. Lo cierto es que puede resultar confuso, así que voy a tratar de aclararlo un poco.

Lemur ratón
Lemur ratón

Los primates son un orden de mamíferos, es decir una clasificación taxonómica a la que pertenecen lémures, loris, tarsidos, monos, simios, vosotros los sapiens y otros homínidos como yo. Dentro de los primates existen más de doscientas especies.  Así, en este orden estarían desde el pequeño lémur ratón que pesa solo 100 gramos hasta el gorila de 250 kilogramos, pasando por vosotros, los sapiens.

Mono y simio, por su parte, no son términos taxonómicos, es decir, no son una clasificación científica. Por eso su identificación se hace más confusa, ya que su interpretación depende del idioma. Aunque en castellano se suelen usar como sinónimos, en inglés los términos mono (“monkey”) y simio (“ape”) hacen referencia a grupos distintos, y se tiende a utilizar esta diferenciación en el ámbito de la primatología.

Entre las diferencias fundamentales de ambos grupos están, por ejemplo, que mientras que los monos sí tienen cola, los simios no. Además, los monos son más pequeños que los simios. Otra diferencia es que los brazos de los simios son más largos que sus piernas (pensad en el orangután), en cambio, en los monos, los brazos son iguales o algo más cortos que las piernas.El tamaño del cerebro en relación al tamaño corporal es mayor en los simios y suele ser más complejo.

Primates modernos

Primates modernos

Según el gráfico de más arriba podéis ver por un lado a los llamados prosimios: lémures, loris y tarsidos. Después los que llamamos monos (Platirrinos y Catarrinos) y, por último, a los simios (gibones, orangutanes, gorilas, chimpancés y humanos).

Así, entre los monos encontraríamos, por ejemplo, a los mandriles, los monos tota, los macacos japoneses o los babuinos. 

Por su parte, dentro de este orden de primates, los simios son precisamente los parientes más cercanos al hombre. Es decir, todos los primates formamos parte de un mismo grupo y por tanto compartimos un antepasado común. Pero además, el antepasado que compartimos con los simios es el más reciente, de modo que nuestras especies divergieron más tarde, lo que hace que tengamos mayores parecidos y compartamos un alto porcentaje de ADN. En algunas ocasiones también se usa el término “grandes simios”, en cuyo caso quedan excluidos los gibones y hace referencia únicamente a gorilas, orangutanes y chimpancés.